Si llevaban algún tiempo desencantados con Impact Wrestling, Slammiversary XVII fue la ocasión perfecta para la reconciliación. Uno de los PPVs más completos del 2019, contó con todos los ingredientes que deben exigirse a un show hoy día: gran calidad luchística, duración adecuada (muy similar a la de un TakeOver de NXT), sorpresas, drama y... una lucha intergénero como estelar. Primera vez que bajo suelo yanqui se decide programar algo así, y que suscitó diversidad de opiniones acerca de su fundamento. Combate entre Sami Callihan y Tessa Blanchard que Impact vendió como "histórico", y que, cuanto menos, abre un interesante debate.

intergénero
Impact Wrestling

Como tal, el encuentro lució muy bien, con ambos contendientes demostrando que no resultó una impostura de cara a sumarse a esta moda del empoderamiento femenil. Pero sobre todo, sirvió para que Blanchard se coloque en primera plana de la industria, pese a perder. Sin embargo, una derrota que de ninguna manera perjudicó a la hija del antiguo Horsemen.

Según Dave Meltzer, bajo una reciente edición de la Wrestling Observer Radio, Impact quiere hacer de Blanchard su mayor estrella, y qué mejor manera que enfrentarla contra uno de los gladiadores más peligrosos de su elenco. Una decisión creativa que podría verse desde dos perspectivas: ¿apuesta por las mujeres o machismo encubierto?

El año pasado, Triple H dio su opinión acerca de las luchas intergénero.

"Las mujeres, las atletas, nuestras mujeres, las Superestrellas femeniles de WWE, no necesitan un hombre para tener éxito. No necesitan un hombre para tener una lucha espectacular. No necesitan un hombre. Las mujeres se necesitan mutuamente. Necesitan tener la oportunidad, la plataforma y ser libres para hacer lo que hacen".

Y Charlotte, adalid de ese impulso a las féminas, tampoco se muestra muy convencida.

"No me podría importar menos la lucha que hacen los hombres. Porque creo que es más difícil contar una historia cuando tiene que hacerlo una mujer luchando contra otra. Obviamente, podemos obtener reacciones baratas luchando contra hombres si le doy una bofetada o él me golpea. Pero eso no no es difícil de conseguir ni es entretenido. Es buscar una reacción fácil en vez de intentar contar una buena historia".

Un argumento a considerar el de "The Queen", pero que no se adscribe al caso que nos ocupa. La historia trazada lució sumamente orgánica: un Callihan decidido a acabar con la división Knockout (algo que encaja con su sádico personaje), y una Blanchard dispuesta a no dejar que las mujeres quedaran enterradas. Simple y a la vez complejo, sin caer en el final feliz que seguramente dentro de otras compañías hubiéramos visto.

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Lucha Underground ya intentó normalizar los duelos entre hombres y mujeres en EEUU; caso de aquel que Ivelisse sostuvo con Mil Muertes en la segunda temporada, también muy comentado.

E incluso WWE, quién lo diría hoy día, hizo lo propio con Chyna, primera y única Campeona Intercontinental. ¿Por qué entonces el Imperio McMahon no propició que Nia Jax tomara el testigo de la ex-DX?

La samoana lució a la altura de cualquier competidor masculino durante la edición de este año de Royal Rumble, motivo de que se trazara poco después un choque intergénero con Dean Ambrose. Sin embargo, la mano de los patrocinadores se dejó sentir, cuando estos proclamaron que no trabajarían con una compañía que "promueve la violencia contra las mujeres".

Un punto de vista igualmente cuestionable, y que como ya dije en su momento, esconde un claro paternalismo, por desgracia cada día más común. En definitiva, más que evolución, una tácita involución.

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