Estamos a unos escasas horas de que la maravilla nipona Jushin «Thunder» Liger se despida de los cuadriláteros mexicanos, para lo cual se tienen contempladas tres funciones en sendos cosos muy representativos de nuestra lucha libre: La majestuosa Arena México el próximo viernes 19, el pintoresco embudo de La Lagunilla, La Arena Coliseo el sábado 20, y la Arena López Mateos el 21.

Liger dejó profunda huella en nuestro país, bueno, en el mundo entero. Recordemos que antes de llegar a Estados Unidos, los pesos pequeños eran relleno de cartel, pero con su rivalidad contra Brian Pillman en WCW tuvieron que crear la división de peso semicompleto, antecedente de la de peso crucero.

Antes de debutar como el Tigre-León, el gladiador comenzó a adquirir experiencia bajo su propio nombre en los albores de los ochentas del siglo pasado y rápidamente New Japan supo que era un diamante en bruto que tenía que pulir, así que después de dos años en su propio circuito, el joven que llegaría a ser Liger fue enviado a pulirse tanto a Inglaterra como a Canadá. Aún luchó con su nombre hasta poco antes del debut oficial de Jushin Liger el 24 de abril de 1989, en el mismisimo Tokio Dome. 

El personaje que se basó en la serie de anime del mismo nombre impactó de inmediato, y la calidad de sus duelos llamaron aún mayor la atención. Innovador en todo, su característico Shooting Star Press conquistó títulos y luchas de apuestas por todo oriente. Sin embargo, estaba destinado para llegar más allá de Asia, y el mismo año de su debut pisó México para dejar una huella imborrable y testimonio de la estrella en ascenso que nacía y que pronto dominaría la lucha libre a nivel global.

La tarde del 26 de noviembre de 1989, Jushin Liger debutó en El Toreo de Cuatro Caminos, aliado a El Texano y su paisano Gran Hamada, se enfrentaron al Indómito, Black Power y El Signo.

Jushin "Thunder" Liger 1989
Jushin «Thunder» Liger en los vestidores de El Toreo (26 de noviembre de 1989) / Foto: Gong Magazine.

Ese día Liger lució el segundo diseño de su equipo, aún rojo, pero ya sin la máscara de kenjutsu que tenía en su debut, y ya con los cuernos que lo consagrarían. El centro de la máscara eran las facciones felinas del tigre y león que definen al personaje, aún previo al rojo con blanco y con los rasgos demoniacos que estrenaría un año después y con el que conquistó el mundo entero durante toda la década de los noventas.

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Jushin «Thunder» Liger al lado de Gran Hamada y el réferi El Bucles (26 de noviembre de 1989) / Foto: Gong Magazine.
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Jushin «Thunder» Liger vs. Black Power y El Signo (26 de noviembre de 1989) / Foto: Gong Magazine.
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Jushin «Thunder» Liger vs. El Signo (26 de noviembre de 1989) / Foto: Gong Magazine.

Esa primera lucha en suelo mexicano mostró al gladiador que estaba listo, no sólo para dominar el estilo aéreo que lo caracterizó, sino también mostrar el lado salvaje que tenía, pues hizo sangrar al misionero mayor, El Signo, de manera abundante. Además logró llevarse la victoria de manera imponente ante los locales dejando claras señales de su grandeza.

Jushin "Thunder" Liger 1989
La maravilla nipona en al ring de El Toreo, con la sangre de El Signo en sus manos (26 de noviembre de 1989) / Foto: Gong Magazine.

Después de esa gira, Jushin «Thunder» Liger volvió a México en 1991 en una gira de dos semanas, consiguiendo dar un encuentro espectacular contra Negro Casas, cuando éste logró defender ante la maravilla nipona el Campeonato Mundial de Peso Medio UWA. Ya en el nuevo siglo, Liger tendría varias giras más extensas con el Consejo Mundial de Lucha Libre.

La lucha libre en México le agradece a Jushin «Thunder» Liger haber dejado cátedra sobre nuestros cuadriláteros durante las distintas presentaciones donde el gladiador nipón siempre se entregó.

¡Muchas gracias, Liger!

 

 

 

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