Aquellas batallas mexicanas en el Olympic Auditorium. Parte 3: Rubén Juárez y Chavo Guerrero.

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Como ya se comentó, un excelente grupo creativo está organizando un documental sobre el Olympic Auditorium de Los Ángeles, casa de mil hazañas deportivas, aquí algunas de las realizadas por mexicanos.

 

Rubén Juárez, el asesino de gigantes del Auditorium.

Rubén Juárez fue un luchador muy singular, apegado a su tierra, Monterrey, Nuevo León, pero también dispuesto a luchar en cualquier parte del planeta. En el Distrito Federal realizó grandes hazañas, la más memorable, sin duda fue dejar sin máscara al Espanto II, en la majestuosa Arena México, además ostentó el Campeonato Nacional de Peso Semicompleto por más de 1,000 días.

Rubén Juárez acabo con el efímero reinado de Espanto I (26 de abril de 1963).

Así, que al llegar al Auditorium, no fue extraño que comenzara a destacar de manera exponencial, y más porque su valor y su temple lo hicieron ganarse el mote de The Giant Killer, tras vencer de manera sorprendente a dos colosos incólumes, primero el 28 de julio de 1972 al pasar en una estupenda lucha ante el futuro Campeón Mundial de Peso Completo WWWF (WWE), Super Star Billy Graham, y posteriormente al entrar en un temible pique contra al ex jugador de futbol americano Ernie Ladd, futuro miembro del WWE Hall of Fame, el 18 de agosto de 1972, Juárez le propinó una inimaginable derrota: ¿Quién iba a pensar que un mexicano de 1.80 mts. Iba a ponerle una felpa de alarido a un gigante moreno de 2.12 en menos de siete minutos? Obligándolo a defender el Campeonato de las Américas de Peso Completo NWA en tres ocasiones: el 25 de agosto, en jaula el 22 de septiembre y el 6 de octubre, con tres tremendos entradones de más de 11mil personas, muy superior al promedio que siempre oscilaba en las 6mil.  Juárez volvió a vencer el 28 de septiembre a Graham en otra lucha estelar en al Auditorium.

Rubén Juárez, The Giant Killer, enfrentando a una de sus primeras víctimas: Ernie Ladd. Foto Theo Ehret

Otro de sus encarnizados rivales de Juárez en el Auditorium fue el coreano Pak Song, un gigantón y malencarado, que siempre ocasionó problemas al norteño en sus duelos, que para ese entonces eran de parejas, pues junto a Raúl Reyes eran los Campeones de Parejas de las Américas NWA, según la revista The Big Book of Wrestling, Juárez y Song se enfrentaron en al menos cincuenta ocasiones a lo largo y ancho de California, siendo la gran mayoría de sus luchas sangrientas, pero destaca la lucha del 24 de agosto de 1973, en la cual el regio defendía junto a Reyes el mencionado título ante Song y Mr. Wrestling. En un momento dado, Juárez rebotó contra las cuerdas y Song aplicó un golpe de artes marciales sobre la garganta ocasionando una temible hemorragia la cual preocupó a todos los asistentes. Afortunadamente no pasó del susto y Juárez sólo estuvo fuera de acción unos días. Pero regresó para vencerlo el 7 de septiembre.

Portada dedicada a Rubén Juárez

En esos días, el máximo rufián de la comarca era John “Maniac” Tolos, con quien comenzó rivalidad, y tras varias victorias dudosas de parte de Tolos y sus compañeros, el mexicano pidió un mano a mano, el cual se realizó el 26 de septiembre de 1973, sin embargo la lucha terminó en empate, pues la contienda llegó a los veinte minutos pactados sin que hubiera vencedor ni vencido. Se pactó la revancha en jaula para el 19 de octubre. Rubén declaró a los medios que si perdiera esa lucha no iba a seguir luchando en California por el puro orgullo. Así, se dio la tremenda lucha en jaula, la cual terminó a favor del mexicano ante más de cuatro mil personas en una función de martes.

Rubén Juárez enfrentando a John Tolos en la estelar del Olympic

A mediados de 1974, el promotor LeBelle lo veía con los méritos suficientes para enfrentar al Campeón Mundial de Peso Completo NWA, Jack Brisco, y pidió a la Alianza esa oportunidad para hacer esa lucha en el Auditorium. Juárez en ese entonces declaró a la prensa: “Cuando era muy joven, en México, mi padre siempre me decía que tratara de ser el mejor en cualquier cosa que yo hiciera. Es por eso que quiero una lucha por el Campeonato Mundial NWA. Para ser el mejor en la lucha libre le tengo que ganar al Campeón Mundial”. Sin embargo el duelo nunca llegó y Juárez prefirió al poco tiempo volver a su Monterrey donde no sólo ya era un luchador estelar, sino que también comenzó a ser el programador y matchmaker de la Monumental y la Arena Coliseo de esa localidad.

 

Chavo Guerrero y su rival racista.

Chavo Guerrero, nacido en el Distrito Federal y proveniente de dos familias luchísticas netamente mexicanas como lo son la de su padre Gori Guerrero y sus tíos por parte de su mamá Mario y Enrique Llanes, además de las incontables campañas que hizo en nuestro país, tanto en la EMLL como en AAA y hasta en empresas más pequeñas como Enesma, aunado al eterno orgullo con el que defendió los colores nacionales fuera de nuestra frontera tanto en Estados Unidos como en Japón, hacen que Chavo Guerrero sea uno de los consentidos representantes del orgullo mexicano fuera de nuestras fronteras y algunas de sus hazañas en el Olympic Auditorium de Los Ángeles son de las mejores que ese inmueble pueda recordar.

Chavo Guerrero recibe un reconocimiento en el Olympic Auditorium

A mediados de los setentas, Chavo Guerrero arribó a la Costa Oeste para seguir creciendo como luchador, ya para ese entonces comenzaba a figurar entre los pesos cruceros tanto en México, como en Japón y en el circuito texano, donde ya era una estrella. Pronto comenzaron a programarlo en el Olympic Auditorium alcanzando gran notoriedad, tanto en parejas, acompañado por alguno de sus hermanos (Mando y Héctor), como de su propio padre, quien ya veterano cedía la estafeta de su legado a sus tres hijos. Chavo, al ser el mayor, no desentonó, pues el 31 de octubre de 1975 consiguió poseer el Campeonato de Peso Completo de las Américas NWA, (el mismo que también tuvo Mil Máscaras unos años antes, y que no pudo ganar Juárez) al ganárselo a Ernie Ladd.

Chavo Guerrero en lucha titular contra Dory Funk Jr.

Chavo tuvo ese título varias veces más, al recuperarlo de luchadores como Karl Von Brauner, Crusher Verdu, Yasu Fujii, The Hangman y hasta Dory Funk Jr., pero quizá se recuerde más cuando su rival en turno fue otro joven con mucha ambición llamado Roddy Piper, el futuro miembro del WWE Hall of Fame tuvo en Guerrero su primer gran oportunidad de destacar como el gran luchador que era, y su capacidad inigualable para hacerse odiar. En la búsqueda por sacar a Chavo de sus casillas y que le diera una oportunidad por el cinturón, insultándolo al grado de hacer su clásico Piper’s Pit con un burro con sombrero y el nombre de Chavo sujeto al pescuezo del animal. Tachándolo de “espalda mojada” y varios insultos más racistas aún. La cuestión trascendió tanto que tanto la televisora como el promotor Gene Lebell le pidieron que la siguiente función ofreciera una disculpa pública.

El Señor X, un extraño enmascarado que resultó ser Rody Piper. El gaitero sostuvo tremendo pique con Chavo Guerrero.

Entonces Piper quiso granjearse a la gente diciendo que entonaría con su gaita el himno mexicano. La gente, en su mayoría de ascendencia mexicana, estuvo al pendiente de dicho homenaje. Tras entrar al ring con toda la solemnidad posible, Piper le pidió al anunciador, Jimmy Lennon, que solicitara a la gente que se pusiera de pie para escuchar el himno, con su gaita tocó “La Cucaracha” ganándose no sólo la rechifla y el odio de todos los presentes, además de una lluvia de líquidos de dudosa procedencia y que varias butacas del Auditorium fueran arrancadas para aventárselas al gaitero irrespetuoso, pero también la oportunidad titular. Aunque en sus memorias Piper recuerda que al final de la lucha Lebell se acercó para decirle que no habría paga para él, pues el promotor tendría que correr con los gastos del butaquerio y demás desmanes en el recinto.

Chavo Guerrero, eterno campeón. Foto Theo Ehret

El pique de estos dos gladiadores dio para que también se disputaran el Campeonato Mundial de Peso Semicompleto NWA en el mismo recinto, con decisiones dividas, pues el 13 de abril de 1977 Piper salió con la mano en alto, pero en la revancha mandataria dos días después, el 15 de abril, Chavo recuperó el cinturón.  Por cierto, unos meses después, Chavo estelarizaría el Aniversario de la EMLL en una lucha por dicho título contra el Tanque, Alfonso Dantes.

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Si quieres leer la primera parte de esta entrega da click aquí. La segunda parte está disponible aquí. La cuarta parte aquí.