¿Ha provocado AEW que su producto televisivo pierda relevancia?

Muchos nombres no habituales en AEW se han dejado ver durante las últimas semanas sobre la novel empresa. Uno de ellos, El Phantasmo, tuvo combate contra AR Fox en el más reciente episodio de Collision, que ganó para clasificarse a la lucha de escaleras de Forbidden Door. Y cierto clip se hizo viral, cuando parte del respetable presente en la arena tuvo a bien corear el nombre de Logan Paul, por el supuesto parecido entre este y el ex Campeón de Parejas IWGP.

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Quiso entonces un servidor exponer cómo dicha escena evidenciaba que no todos los espectadores de AEW son ese tipo de «conocedores» comentados aquí, así como la transversalidad entre la casa de Tony Khan y WWE (ya puesta de manifiesto con las «Wednesday Night Wars»), importante motivo de la caída de audiencia de Dynamite durante el último año, coincidiendo con el repunte de popularidad del otrora Imperio McMahon. Y en estas, cierto usuario apuntó que el mundo sería mejor sin hablar de ratings, al tiempo que recordaba la satisfacción de Warner Bros. Discovery ante tales números.

Pero, un servidor replicó a continuación, los analistas de lucha libre hablamos de ratings, pues pueden servirnos de toma de temperatura respecto al devenir de una promotora (que se lo digan a WCW). Y para AEW, la televisión es un soporte vital. AEW nunca hubiera echado a andar sin el inestimable respaldo de WBD, de dos canales, TNT y TBS, cuyo alcance sólo está a la altura de USA Network y FOX, amén de gozar de la franja horaria de máxima audiencia.

Sin embargo, se diría que AEW ha acabado por devaluar su producto televisivo.

► Una parada mensual

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Dos semanas atrás, Dynamite cosechó las peores cifras de audiencia de sus casi cinco años de vida, y aquí en SUPERLUCHAS vine a explicar lo mismo apuntado anteriormente. Véase, el éxito de AEW siempre estará muy condicionado por el de WWE y las veleidades de la comunidad luchística de internet, factor este último que a menudo muchos analistas soslayan.

En 2019, 2020 y 2021, AEW era epítome de lo «cool» (término clave hoy día), era la gran novedad en la industria, y aquellos constituyeron sus grandes años, con una victoria sin paliativos sobre NXT en las «Wednesday Night Wars» e incluso previsiones de una guerra contra Monday Night Raw.

Actualmente, WWE vuelve a ser tendencia, vuelve a lucir como la empresa a seguir. Y, reproduciendo las palabras de mi compañero de SUPER LUCHAS Adri Lee, la mayoría de la gente sólo quiere ver lo más popular del momento. ¿Qué nos dice esto también? Que si bien los gustos del seguidor promedio han evolucionado desde los tiempos de las «Monday Night Wars» al permitir la sostenibilidad de una alternativa en televisión nacional, aún queda camino por recorrer. Los «conocedores» no son suficientes para romper la hegemonía.

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Pero más allá del nuevo «boom» de WWE y la toxicidad de la «IWC», otro argumento explicaría el descenso de la audiencia de AEW.

Durante 2020 y 2021, una vez detonada su andadura televisiva el 2 de octubre de 2019, AEW presentaba un total de cuatro eventos de pago por visión: Revolution, Double or Nothing, All Out y Full Gear. Este modelo, pese a las críticas iniciales, resultaba perfecto. El amplio lapso entre dichas citas permitía que el peso del producto recayera de gran manera sobre Dynamite, show que el espectador no podía perderse cada semana para seguir de cerca las historias, donde se programaban carteles que eran pequeños eventos de PPV, con grandes combates y acontecimientos muy destacables. Recordemos, la formación de The Inner Circle, el debut de Sting, los 10 latigazos a Cody Rhodes, la velada tributo a Brodie Lee, el «Lights Out» de Britt Baker y Thunder Rosa, el Bryan Danielson vs. Kenny Omega de Grand Slam…

Ya en 2022, AEW añadió Forbidden Door a su calendario anual, algo que no supuso una alteración del sistema. Pero en 2023, el número de eventos de PPV se amplió a ocho, con la suma de All In, WrestleDream y Worlds End. El presente año, AEW tiene nueve en su agenda, con el extra de Dynasty (ya celebrado el pasado abril). Y durante Forbidden Door, se anunció Wrestle Dynasty, que situaría la cifra en 10 para 2025. Es decir, hablaríamos de prácticamente un gran show por mes

► Los vicios del proselitismo

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Como escribe Bryan Rose en su «review» de Forbidden Door vía F4WOnline.com, AEW tiene que conseguir que Dynamite, Rampage y Collision luzcan igual de atrayentes para el telespectador que sus eventos de pago por visión. Estos, a pesar del descenso de popularidad de los Élite, han mantenido sus cifras de ventas; incluso algunos las elevaron respecto a sus anteriores ediciones, caso de Forbidden Door 2023 o Revolution 2024

Puede entenderse entonces tal desequilibrio entre producto televisivo y PPV. Dynamite ya no es una parada tan imperdible a la hora de estar al tanto de AEW, amén de que ahora el contenido de las historias se reparte con la existencia de Rampage y Collision (si bien Dynamite conserva su condición de «show A»). Esta expansión televisiva igualmente podría explicar esa pérdida de relevancia, en una última mitad de 2023 y primera de 2024 donde muchos de los esfuerzos creativos se han posado sobre el programa de los sábados a fin de establecer su asentamiento en la parrilla de TNT.

En definitiva, el producto central de AEW, Dynamite, queda un tanto diluido, a pesar de mantener su calidad. Porque aquí, permítanme aclararlo, el problema no pasa por la calidad de lo que se ofrece, sino por la inexistencia de tanto público que pretenda consumirlo, volviendo al asunto de los «conocedores». 

De nuevo, la lucha libre y el eterno vicio del proselitismo, de una infobesidad que apela a los seguidores de la franja demográfica 18-34 por suponer en teoría la más ociosa, capaz de abarcar todas esas horas de fidelización. Pero de momento no es así para AEW, pues esa franja es la que precisamente tanto adolece de atraer durante el último año

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Con todo, Tony Khan y Cía no podían desaprovechar la oportunidad de aumentar su oferta de PPV, más si cabe bajo un contexto de «puertas abiertas». Considerando el éxito de AEW, el mantenimiento de aquella modesta agenda anual Revolution + Double or Nothing + All Out + Full Gear habría sido inviable, cuando la propia WBD le instó a ensanchar su calendario. Hoy, tal vez el «mass media»  se arrepienta de la propuesta.

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Rafael Indi (Sevilla, 1987) rafaelinaresindiano@gmail.com | @rafael_indi