31 de agosto, desde el Sears Centre de Chicago. All Out llega a su plato fuerte: el estelar que enfrenta a Chris Jericho y Adam Page por el Campeonato Mundial AEW. Una contienda que luce a la altura de lo esperado, considerando el premio que está en juego, y concluye con victoria para Page, quien se corona primer monarca de la historia de esta novel compañía. Pero de pronto, una desconocida música corta los fastos de este aparente epílogo y CM Punk aparece en escena. Y entre las atronadoras ovaciones del público, el «Best in the World» sube al ring para desafiar al «Hangman», cerrando así la transmisión. Una secuencia que, más allá de cuánto pueda tener de factible a día de hoy, analizaré si realmente beneficiaría a los Élite.

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A priori, pocos argumentos podrían desdeñar una implicación de Punk, especialmente de cara a captar seguidores para el estreno de AEW en TNT el 2 de octubre, como señala en un artículo reciente Sebastián Martínez, webmaster de Solowrestling. All Out será el último evento de esta compañía antes de ese primer Wednesday Night Dynamite, y por tanto, deben lanzar el mejor señuelo posible para que no sólo sus más acérrimos seguidores decidan seguirlos en esta incierta aventura televisiva. También deben captar al espectador casual si quieren crecer. Y en este sentido, ningún nombre actual del elenco de AEW, a excepción de Chris Jericho, puede compararse en niveles de popularidad «mainstream» al de Punk.

Y es que este término va a jugar un papel crucial en el devenir televisivo de Tony Khan y Cía. Porque precisamente el éxito de Double or Nothing, el gran ariete de AEW, fueron sus números «mainstream». Aquella noche del 25 de mayo, las búsquedas relacionadas con este evento alcanzaron las 220 mil, sólo superadas por los Toronto Raptors. Pero las cifras cayeron tras ese debut, ya que Fyter Fest y Fight for the Fallen quedaron muy lejos. En consecuencia, All Out se encuentra en la tesitura de intentar igualar el éxito de DoN, algo que parece complicado, pues el factor novedad, en estos tiempos de inmediatez, cada día parece más efímero.

Punk, un arma de doble filo


Sin embargo, no todo luce tan negativo para AEW. Empezando por la primera prueba de fuego, superada con creces. Ayer supimos que los boletos para dicha «premiere» en TNT, desde la Capital One Arena de Washington DC, se agotaron en apenas tres horas. Véase, cerca de 10 mil. Unos resultados que superaron la mayoría de previsiones de los analistas (Dave Meltzer barajaba la posibilidad de que no lograsen vender más de 6000 en un día). Y de nuevo, sin un anuncio con CM Punk de protagonista.

En un indicativo de la política respecto a sus talentos que AEW seguirá, tenemos el primer combate concretado para la cita, Cody Rhodes vs. Sammy Guevara. Y sumémosle la coronación de la primera Campeona Mundial AEW (que no, no se dirimirá entre Aja y Awesome Kong, sino entre dos jóvenes gladiadoras), además de alguna lucha del torneo por el cetro de duplas. Un menú en el que no parece hay cabida para Punk, quien seguramente demandaría sumo protagonismo de regresar como competidor.

AEW lleva meses queriendo distanciarse del principal mal que hace mella en WWE: su falta de miras a largo plazo. Así lo evidenció «The American Nightmare» con este tuit, poco después de oficializarse su mano a mano con Guevara.

«Me entusiasmó que este fuese el combate elegido. Tener a un joven y hambriento oponente que no tiene techo en lo que se refiere a lucha libre. Yendo hacia delante, no hacia atrás».

Por otra parte, situar a Punk de megaestrella de AEW supondría una nueva referencia indirecta a McMahonlandia; un flaco favor a quienes critican que luce cual mero reducto de opositores al régimen de Vince. Estrategia que no obstante por ahora han utilizado con éxito, pues a fin de cuentas, la imagen más comentada de Double or Nothing fue ese «momento Lex Luger» de Jon Moxley. Pero tal praxis tendrá que concluir algún día si quieren dar carpetazo a una percepción que a la larga les perjudicaría.

Porque reconozcamos que sin el pésimo momento creativo de WWE, AEW nunca habría cosechado tamaño éxito. Buena parte del nicho de seguidores de los Élite se encuentra en descontentos con el gigante estadounidense. Pero si este reacciona y vuelve a sus mejores años, veremos hasta cuándo podría vivir su competidora del factor novedad. Y precisamente tener a Punk de máxima estrella flaco favor haría a una diferenciación de producto. Recordemos una de las proclamas de los Élite: «Somos alternativa, no competencia».

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¿Cómo crecer entonces? Simplemente, ofreciendo algo de lo que WWE adolece hoy día: buenas historias… a largo plazo. Cualidad que sí posee NXT, que parece será caballo de batalla de WWE, situándola los miércoles noche en FS1. Un canal que, pese al poder de FOX, no cuenta con tanta disponibilidad en los hogares estadounidenses (86 millones aprox.) como TNT (90 millones aprox.), por lo que AEW parte con ventaja. Otro argumento en contra de que estos recurran a Punk para medrar, en una peligrosa analogía con el Hulk Hogan de WCW y TNA, pues el ego de estas dos figuras se ha demostrado más grande que el de toda una compañía. Curiosamente, motivo de que el «Straight Edge» nunca guardase estima por «The Inmortal».

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