Por Felipe Erazo

Ocho años han pasado exactamente desde aquel oscuro episodio que ensombreció al mundo de la lucha libre y todavía existen voces que apoyan cualquier homenaje que se le rinda a un asesino, porque eso es lo que fue Chris Benoit. Las cosas hay que llamarlas por su nombre.

Antes de comenzar, quiero aclarar de antemano que esta no sólo es mi opinión con respecto a este caso, ya que también ha sido la postura de SÚPER LUCHAS en los últimos 8 años.

Soy una de las tantas voces que apoyan este blackout mediático sobre Benoit, porque cualquier homenaje o mención de este sujeto sobre su carrera en la lucha libre, a través de estos medios de comunicación masivos, provocarán en el colectivo una necesidad de intentar justificar este cruel doble-homicidio.

Nancy & Daniel Benoit Foundation / ndbfoundation.org
Nancy & Daniel Benoit Foundation / ndbfoundation.org

Que su cerebro era como el de un anciano con Alzheimer de 85 años; que tenía problemas maritales; que abusaba de los esteroides, del alcohol; que era un hombre exageradamente entregado a la lucha libre. Todas estas cosas son justificaciones baratas a las acciones de un asesino, que bien pudo divorciarse, retirarse de la lucha libre y fundar una escuela, dejar las drogas, comprarse una casa en el campo y alejarse del estrés que supuestamente lo llevó a cometer esto, pero Benoit optó por estrangular a Nancy y asfixiar a Daniel: su esposa e hijo.

Obviar que Chris Benoit haya cometido un doble asesinato solo porque fue un luchador “destacable”, es el equivalente mismo a olvidar las atrocidades cometidas por el régimen nazi en el Siglo XX. Si, un poco exagerada la comparación, pero hay que comprender el grado del descaro al que han llegado muchas personas, casi idolatrando a Benoit y olvidando que dos personas fallecieron inocentemente por las acciones de un despiadado.

Teorías de conspiración le sobran a este caso y muchas hipótesis se han barajado, desde las medianamente racionales hasta las más ridículas. No quiero ser partícipe de estas discusiones porque, insisto, no quiero justificar a un asesino. Tampoco deseo victimizar a Benoit, porque bien podría decirse que la difícil vida de luchador profesional lo llevó a hacer todo esto, porque a McMahon solo se preocupa del dinero, etc.

A Chris Benoit nadie ni nada lo obligó a seguir luchando, a continuar con un matrimonio supuestamente infeliz y a consumir esteroides. Y, ¡por favor! No comparemos este caso con el asesinato cometido por Verne Gagne en el 2009.

Es probable que me gane el insulto de muchos y muchas por haber redactado esta misiva anti-Benoit. No es mi intención pretender boicotear cualquier acto que resucite la memoria de Chris Benoit. Sin embargo, y desde mi posición de un simple fanático de la lucha libre, no quiero ser parte de los que justifican, directa o indirectamente, las canallas acciones de un luchador, sin importar si hace o hizo bonito espectáculo de puños y patadas voladoras en un cuadrilátero.

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Y ahora, ¿por qué perder el tiempo en discusiones sobre una inducción de Benoit al WWE Hall Of Fame? ¡Bien por la WWE que hace lo posible por censurar a este sujeto! Además, no entremos a discutir sobre lo que representa el ser parte del Salón de la Fama WWE, porque ese no es el tema de esta columna. Tampoco seamos tan hipócritas con respecto a este blackout de la WWE hacia Benoit: ustedes harían lo mismo si fueran los dueños o dueñas de una empresa, en donde uno de sus empleados más representativos resulta ser un asesino. ¿Qué imagen podría dar eso? Hay que ponerle un poquito de sentido común a estos temas.

Y ojo que utilicé el término “censurar”, no “borrar”, porque debemos ser sinceros(as): A nivel historiográfico no se puede ni sería ético intentar que el nombre de Chris Benoit sea eliminado de la historia de este deporte-espectáculo.

Nancy & Daniel Benoit - QEPD
Nancy & Daniel Benoit – QEPD

Que en paz descansen, Nancy y Daniel. Esta columna va dedicada a su memoria y a las miles de víctimas de violencia intrafamiliar que se registran cada día.

Sobre el Autor:

Felipe Erazo, de nacionalidad colombiana, fue reportero de la sección MMA y boxeo para Superluchas.com entre el 2011 y 2013. En la actualidad, es comentarista deportivo en radio, analista y periodista financiero de varios brókers en Europa y Asia, además de ejercer sus estudios de Comunicación Social en la Universidad de Chile.

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