Como si de una maldición se tratara, la temporada de WrestleMania suele ser la época del año donde más lesiones tienen lugar, dejando a varias Superestrellas WWE incapaces de ser parte del más grande escenario (y la mejor paga del año, también). Quizá sea la tensión, el nerviosismo por la aproximación de la gran cita o simplemente mala fortuna, pero no hay mayor miedo para el talento que la imposibilidad de actuar en el Show de Shows, donde nacen las leyendas y las carreras despegan ante la mayor audiencia anual.

Hoy, 30 de marzo de 2018, se está cumpliendo el quince aniversario de una de las entregas más recordadas por los aficionados de la Vitrina de los Inmortales, no otra más que la decimonovena, ocurrida en el año 2003. Aquella que enfrentó a Kurt Angle con Brock Lesnar por el Campeonato WWE, a The Rock con Steve Austin en la última lucha de éste último, a Hulk Hogan con Vince McMahon, entre otras contiendas. Pero en esta oportunidad no nos concentraremos en lo acontecido durante el show, sino en cómo los problemas físicos de ciertas estrellas fueron protagonistas, haciendo ver a las últimas WrestleManias como poca cosa.

A 31 años de Hulk Hogan vs. André el Gigante en WrestleMania

Dos de las principales piezas del evento vivieron un fin de semana movido en aquel entonces. «Stone Cold» fue uno de ellos. Steve Austin sabía que probablemente estuviese dando su última performance en un cuadrilátero tras años de lidiar con problemas de cuello y espalda. La «serpiente cascabel» ya no era el mismo que fue durante sus años dorados, y eso se veía reflejado más que nada en su actuación sobre el encordado, víctima de varias dolencias de una década y medio como luchador profesional.

«Stone Cold» Steve Austin

Pero si el retiro era algo que estaba contemplando, tan sólo un par de minutos fueron suficientes para despejar toda duda, pues lo que le esperaba casi lo condujo a la muerte. Después de aquel episodio el día antes del magno evento, supo que sus días sobre el ring estaban terminados. Esto escribió Austin en su autobiografía de 2004, The Stone Cold Truth, acerca de la vez que casi pierde la vida.. el día antes de WrestleMania.

«‘Diablos. Creo que me estoy muriendo. No hay duda’. Me estoy saliendo del ascensor en el piso 27 del hotel en Seattle la noche antes de WrestleMania XIX y mi corazón está latiendo tan fuerte que pareciera que me destrozará una costilla y se me saldrá del pecho. Y me digo a mí mismo: ‘tengo 38 años y estoy a punto de morir, aquí mismo, ahora’. Estoy teniendo un maldito ataque al corazón y me pregunto cómo diablos pudo haber pasado. He estado trabajando dos veces al día en el gimnasio sin hacer nada más que centrarme en el combate (contra Rock).

«Mentalmente estoy listo a pesar de todas las adversidades que atravesé en el último par de años: lesiones, cirugías, rehabilitación, divorcios y, lo más inesperado de todo, dejar la WWE. Físicamente me siento como alguien que merece el nombre ‘Stone Cold’. La verdad es que soy un desastre caminante. Mi espalda, el cuello y las rodillas son un desastre. Tengo dos operaciones de espalda.

«Mañana es WrestleMania. Necesito dar el mejor espectáculo posible y dar un gran combate. Demonios, puede que sea el último combate de mi carrera. Quiero salir y salir glorioso como cualquiera querría. Parado en el piso 27 con mi corazón golpeando a mis costillas como un gorila intentando salir de su jaula, no era algo que estaba en los planes.

«Me levanté esa mañana sintiéndome bien, pero cuanto más lo pienso, el problema empezó antes de esa mañana. El día antes, que fue un viernes, compré un par de esas bebidas energizantes en el gimnasio y tenía el hábito de tomar tres o cinco de esas cosas por día. Además, una o dos tazas de café cuando no estaba ejercitando. Esas bebidas están repletas de m****; mucha Ephedra y cafeína. ‘Debería haber sabido con todas las advertencias de la Ephedra, pero nunca le di importancia hasta ahora’. Famosas últimas palabras.

«Ejercité en el gimnasio el viernes y cuando volví al hotel estaba un poco emotivo porque me di cuenta de que aquel podría ser el último combate de mi carrera. Así que no dormí en lo absoluto. Cuando me desperté, fue una de esas mañanas en que no puedes levantarte de la cama, así que tomé uno de los energizantes y me terminé la botella. Esto, antes de que tomara mi café y mi desayuno. Como fuese. Después pedí un servicio de habitación y otra bebida energizante. Entonces llamé a Kevin Nash, para chequear con él cuándo iríamos al gimnasio y tomar un par de tazas de café juntos.

«Cuando fuimos al gimnasio, noté que en el último par de días, los reflejos de mi pierna no estaban igual. Tenía lo que se llama una hernia de disco en ambas piernas, que provoca el movimiento involuntario de las piernas, las rodillas, como sea. Estuve nervioso durante todo el fin de semana. Probablemente iba a ser mi última lucha. Con mi espalda dolida y toda esa basura que bebí por meses… mirando en retrospectiva, me estaba destrozando a mí mismo.

«Fui al gimnasio pero no ejercité. No podía hacer mucho, así que decidí no hacerlo. Me gusta entrenar la espalda. Pedaleé para entrenar mi rodilla, sin intentar mejorar mi cardio ni nada. Kevin vino después de terminar su cardio y nos sentamos a hablar. Le dije, ‘mira’ y le mostré uno de mis pies. No podía controlarlo. ‘Mira a esa m****’. Miró a mi pie y dijo casi gritando, ‘Dios mío’. Fui al lobby, subí el ascensor para ir a mi planta. Y tan pronto como me bajé de ese maldito ascensor, ahí fue cuando todo empezó a suceder. Mi corazón empezó a latir quizá de 160 a 180 veces por minuto.»

Austin llegó a su cuarto y pidió emergencias. Tardaron un poco en atenderlo, pero afortunadamente, Liz, una empleada de WWE, lo encontró: estaba gritando, blanco como la cera y no podía parar de moverse. Entonces llegaron Bob y Chris, también de WWE, y posteriormente el doctor. Le tomaron el pulso, lo llevaron a la ambulancia y lo sacaron de allí. Al llegar al hospital lo pusieron en máquinas; se requirieron hasta cinco bolsas de fluidos (las personas promedio necesitarían tan sólo de dos). Vince McMahon y Jim Ross acudieron al hospital. Austin pasó la noche allí.

Lo curioso es que, incluso al día siguiente, el de la celebración del PPV, muy poca gente sabía de la situación excepto unos pocos oficiales, bajo la orden de mantenerlo en secreto. Aunque más curioso es cómo el miembro del Salón de la Fama pudo luchar unas horas después.

Kurt Angle y Brock Lesnar

El cuello, nuevamente el problema. El de Kurt Angle ingresando al que sería el estelar del show en el combate por el Campeonato WWE, pero también el de Brock Lesnar al salir del mismo.

El «Medallista Olímpico» nunca se recuperó en su totalidad de aquel episodio en que se hizo con el oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 con el cuello roto, y así lo sintió durante años en su estancia en WWE. Llegando a WM, Angle se encontraba en su peor momento y su adicción a los analgésicos crecía. Requería una operación urgentemente, y de hecho, pese a ser el monarca absoluto, por momentos estuvo en duda si llegaría al evento. Él afirmaba estar dispuesto a luchar, pese a su condición.

Una cirugía de esa magnitud lo alejaría de los cuadriláteros por un año, pero en cambio optaría por una nueva intervención experimental que, de funcionar, le permitiría volver tan sólo dos meses después. El enfrentamiento ocurrió, por supuesto, y dejó uno de los momentos menos celebrados de la historia de la empresa, cuando Lesnar ejecutó un «Shooting Star Press» a medias, pues terminaría cayendo sobre su propia cabeza. No le era desconocido, y es que ese era uno de sus remates en OVW. Se suponía que aquel sería el movimiento que cerraría el encuentro, pero no salió como se esperaba.

Tras el botch (movimiento mal realizado), la «Bestia Encarnada» estaba fuera de sí. Angle le aplicó el Angle Slam y el réferi, al tanto de la situación, ordenó a Lesnar que se saliera de la cuenta de tres. Angle le dijo a Lesnar, ‘háblame’ en un par de ocasiones. Éste le respondió a duras penas, y pudieron terminar la contienda poco después. El grandulón se llevó la victoria tras un F5 para ganar el título.

El mismo Angle comentó en entrevistas que tras la lucha vio a Lesnar a los ojos y supo que «no había nadie en casa» y que tenía una mirada distante, como si no comprendiera lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Entonces le apuntó que posara con el oro. Era evidente que tenía una dura conmoción cerebral.

Bruce Prichard, entonces directivo de la empresa, era uno de los presentes tras bambalinas, y relató lo siguiente en su podcast Something to Wrestle with sobre cómo encontró no sólo a Lesnar, sino también a Angle después de la agitada lucha:

«Después de la lucha todos estaban alrededor de Brock intentando ponerlo en una camilla y llevarlo al hospital. Estaba sacado. Hasta hubo un momento en que me empujó y me tiró hasta los pasillos. Yo estaba intentando de informarle de que tenían que revisarlo y asegurarnos de que estuviera bien. Y dio un grito y salí volando. Después de que otra gente intentara acercársele y él les hiciera lo mismo, sabíamos que Jerry Brisco era el único al que Brock iba a escuchar. Y Jerry le dijo, ‘hombre, soy yo, tranquilo, soy el único que va a tocarte, puedes ir a tu vestuario, pero primero deja que te revisen’.

«Brock estaba molesto, lastimado, como un animal herido. Fue aterrador, y todos querían ayudarlo, porque era evidente que no se encontraba bien. Y mientras tanto, en otro vestidor, solo, Kurt estaba destrozado. Su cuerpo estaba enfriando y calmándose. Y cuando todos estaban con Brock, pensé, ‘¿dónde está Kurt?’. Kurt estaba en su vestuario, así que fui a revisar cómo se encontraba. Entré y vi que Kurt estaba parado en la bañera, desnudo, sosteniéndose de ella. Le pregunté si estaba bien. Sin respuesta. Le insistí, ‘Kurt, ¿estás bien?’. Y me miró con la mirada totalmente perdida. Así que fui a la bañera, le llevé una toalla, lo saqué e intenté hablarle.

«Su esposa, Karen, estaba fuera del cuarto y le dije, ‘no quiero alarmarte, pero debes venir aquí’. Kurt estaba temblando, como si se estuviera congelando. Pedí por un entrenador, un doctor, por alguien. Vinieron los doctores y finalmente llegamos al punto en que logramos tranquilizarlo. Después se calmó y aseguró que se encontraba bien y todo eso». 

Para finalizar, les dejamos el documental «The Mania of WrestleMania», donde se pueden ver imágenes de Lesnar y Angle post-combate, además de otras interesantes capturas de WrestleMania XIX y todo acerca del show.

http://www.dailymotion.com/video/xxdf06

¿Qué les parecieron los detalles? ¿Estaban al tanto de ambas situaciones? ¿Fue WrestleMania 19 el número más delicado en lo que concierne a las lesiones? Dejen sus opiniones en la caja de comentarios.

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