El jueves por la noche, en la antigua Arena Modelo, que ahora lleva el nombre de México, Lutteroth, Ahumada y Miguel Corona, el triunvirato que se ha echado a cuestas la introducción de este deporte en nuestra República, iniciaron con éxito el negocio.

«La concurrencia, sin ser muy numerosa fue lo suficientemente grande para animar a los empresarios a seguir adelante, y, sobre todo, todos los concurrentes salieron complacidísimos del par de luchas que vimos. Sobre todo de aquella en que tomó parte nuestro paisano Yaqui Joe, primer luchador mexicano, dentro de la modalidad de lucha libre, que vemos en esta capital.

«Aunque sólo fuera por la ideología que ha habido en Lutteroth (que aunque de nombre extranjero, es más mexicano que el chile pasilla), Ahumada y Corona, de abrir las puertas de su patria a los luchadores mexicanos, esta temporada de lucha libre que se inicia, merece todo el apoyo de los deportistas.

«La concurrencia fue poca teniendo en cuenta la categoría de los luchadores: pero fue mucha si reparamos en que es un espectáculo exótico entre nosotros, y al cual pocos entienden. (…)

«Cuando (Yaqui Joe) perdió la primera caída de su match con Bobby Sampson, que está catalogado como el segundo de su peso en el mundo, temblamos. Nada más faltaba que fuera a perder en su presentación aquí, con un hombre al que dos veces antes había derrotado en El Paso. (…)

«Corona aconsejó a Yaqui en el vestidor que se sirviera de lo que tiene: las piernas. Y en el segundo episodio vimos al mexicano utilizar bien poco las manos. Sampson se puso a la defensiva. Corría por el tablado para evitar que lo cogieran las tenazas. Y a los 14 minutos de luchar, Sampson se dejó ir contra las cuerdas para iniciar un ataque.

«Joe, en lugar de ponerse a la defensiva, rápido brincó y enganchó en forma impecable al yanqui cuando éste salía rebotado de las cuerdas, cogiéndolo fuera de equilibrio. Lo enganchó con sus piernas a la cintura, el clásico flying body scissors, tijeras volantes al cuerpo. Y aprovechando que estaba fuera de equilibrio, le fue fácil tirarlo y ponerle la espalda en la lona (…)

«El último episodio duró 9 minutos, 15 segundos. También fue totalmente dominado por Yaqui Joe, utilizando sus piernas y no sus brazos en la mayor parte del tiempo. Al fin logró coger a Sampson con una llave que en inglés se llama legs split rocking chair, o sea abrir las piernas en mecedora. Consiste en enlazar una pierna la del adversario y con las manos la otra pierna y jalar, jalar hasta que el otro se rinda.

«En el suelo no se rendía Sampson. No se podía separar; pero no se daba, y entonces, utilizando Joe ese gran poder de piernas, se levantó llevando enlazado a Sampson y ahí, aprovechando su mayor estatura, y haciendo fuerza con su propio peso, obligó a Sampson a darse. Sampson se quejaba de enormes dolores en la entrepierna y necesitó la atención del Dr. Bracamontes para reponerse. Yaqui Joe bajó del ring en medio de una gran ovación. ¡México al fin tiene un gran luchador!”.

La Afición, crónica de Fray Nano: “Gran Luchador es Yaqui Joe”, 23 de septiembre de 1933, p. 1 y 2.

El texto citado es la crónica de la primera función de lucha organizada por la Empresa Mexicana de Lucha Libre en 1933. Meses antes, Salvador Lutteroth tuvo la idea de invertir su dinero para crear una empresa de boxeo, pero por sugerencia de Alejandro Aguilar «Fray Nano«, director del diario La Afición, optó por la lucha libre.

lucha libre mexicana
Salvador Lutteroth.

Lutteroth se asoció con Francisco Ahumada y ambos contactaron al promotor de Ciudad Juárez, Chihuahua, Miguel Corona, quien también presentaba funciones en El Paso Texas. Con el elenco de Corona, el 21 de septiembre de 1933 presentaron su primer evento en la Arena Modelo, a la que rebautizaron como Arena México.

► Génesis de la lucha libre mexicana

No fue el inicio de la lucha en México, como tanto se ha hecho creer. Eso es un mito. La lucha profesional como tal comenzó en la última década del siglo XIX, y eso lo narramos a detalle a lo largo de una serie de artículos históricos en la edición impresa de SÚPER LUCHAS.

Durante los siguientes años hubo tanto eventos aislados como temporadas en forma. Es verdad que la mayoría de los gladiadores eran extranjeros, pero decir que con la EMLL inició la lucha debido a que se creó la primera gran cantera, es como decir que la ópera en México inició cuando Luis Echeverría nacionalizó a las empresas que presentaban óperas en Bellas Artes desde más de un siglo atrás.

Y hubo momentos históricos desde antes de 1933, como la llegada de Mitsuyo Maeda, mejor conocido como el Conde Koma, quien debutó el 14 de julio de 1909 en el Teatro Virginia Fábregas. Con él vino Soichiro Satake, quien luchaba como Nobu Taka.

El 26 de enero de 1910, Koma participó en un torneo organizado en el Teatro Colón, donde también estuvieron Charlie Johnson (pupilo de Frank Gotch) y el sueco Hjalmar Lundin, con quien Koma empató. Koma emigró después a Brasil, donde fue maestro de Carlos Gracie, y creador indirecto del jiu jitsu brasileño, del que derivó el vale tudo y las actuales MMA.

En los siguientes años siguieron presentándose temporadas en teatros y en escenarios como el Frontón Nacional y el Frontón México. Destacaron los torneos organizados por el belga Constant LeMarin en los años veinte.

Constant Le Marin
Constant Le Marin (1915).

Para principios de los años treinta, el promotor Carlos Lavergne inició temporada en la Arena Nacional, trayendo como estelaristas a varios elementos de Tex Rickard, el promotor del Madison Square Garden, y de Jess McMahon  —y abuelo del actual Vince—, entre ellos Jack Russell y Dmitri Demetroff.

Y volviendo a la empresa de Salvador Lutteroth (empresario) y Francisco Ahumada (promotor), a partir de octubre de 1933, la Arena Nacional les hizo competencia, presentando lucha los jueves, así que éstos tuvieron que cambiarse a los domingos. En noviembre, el matchmaker Miguel Corona se separó de Lutteroth y Ahumada. Un mes después, Corona comenzó a presentar sus propios eventos en el teatro Esperanza Iris.

La competencia entre tres empresas no favoreció a ninguna. A punto de la quiebra, Lutteroth pidió consejo a Fray Nano, quien tuvo carte blanche para reorganizar todas las áreas del negocio. Él dio forma a la empresa en sí, estableciendo responsabilidades para cada empleado. Bautizó a la promotora como Empresa Mexicana de Lucha Libre, contactó a Gonzalo Avendaño para que creará una escuela para nuevos luchadores, que serían quienes sostendrían a la compañía. Y se volvió socio de la empresa, en calidad de Jefe de Relaciones Públicas.

Fray Nano fue el ángel guardián de don Salvador, así como unas décadas más tarde lo sería Francisco Alonso y Alonso (padre de Paco Alonso), un genio en administración y finanzas que lo salvó una vez más de la quiebra.

Y así inició el largo andar de la empresa más antigua del mundo, que el día de hoy celebra un aniversario más; el 86 Aniversario del CMLL.

 

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