Por si no ha quedado claro hasta ahora, en SÚPER LUCHAS guardamos una opinión poco favorable acerca de las capacidades de Eric Bischoff. Especialmente, a causa de su labor en WCW, a la que llevó al comienzo de su declive, pese a tener todo el dinero del mundo y partir con ventaja respecto a su rival, WWE. Motivo de que, lógicamente, nos mostráramos escépticos tras saber que ejercerá de director ejecutivo de SmackDown, de cara al acuerdo con FOX. Y justo ahora, sin ánimos de caer en el escarnio público, se cumplen dos décadas de tal vez la más infame decisión creativa tomada por Bischoff: The KISS Demon.

La canción del medio millón de dólares


En agosto de 1999, WCW llevaba ya siete meses siendo superada en ratings por WWE (entonces WWF), y el nerviosismo estaba ya instalado en la compañía de Ted Turner. Pero su poder económico suponía aún una gran baza. Así que a fin de atraer miradas, y aprovechando la popularidad de la que gozaba la lucha libre en EEUU (infinitamente superior al actual), la compañía tiró de chequera para que varios nombres punteros del mundo de la música aparecieran en sus shows, caso del rapero Master P o Megadeth.

Pero la verdadera gran apuesta iba a llegar con la legendaria banda KISS, de la que Bischoff era seguidor. En el episodio de WCW Monday Nitro del 23 de agosto, celebrado desde el MGM Grand Arena de Las Vegas (Nevada), Gene Simmons y Cía, a cambio de una suma que según se dice, llegó al medio millón de dólares, tocaron su célebre tema «God of Thunder» para los cerca de 10 mil asistentes aquella noche.

Sin embargo, el primer problema residía en la manera en que se programó tal «performance». WCW decidió situarla como epílogo del show, después del estelar. De resultas, muchos espectadores decidieron cambiar de canal tras la formal conclusión del show, que tuvo a Hulk Hogan y Sting de protagonistas. Lo que acabó convirtiéndose en uno de los segmentos con menor rating de la historia de la difunta compañía.

En segundo lugar, el affaire de KISS con WCW iba más allá de una actuación musical. Esta sólo iba a suponer la excusa para presentar al mundo a un luchador basado en el grupo: The Demon. Insólito personaje que estaba predestinado a ser estelarista bajo el PPV New Year´s Evil, que se celebraría en diciembre de ese mismo año, protagonizando una rivalidad con Vampiro. Y para más inri, sería el primero de una serie de luchadores inspirados en los alter ego de los integrantes de KISS, de los que única y exclusivamente el grupo tendría los derechos. Así lo estipulaba el contrato promovido por Bischoff.

WWE

Y KISS tuvieron su estelar


«Brillante» idea que se abandonó una vez Bischoff fue despedido al mes siguiente. ¿Cómo solucionar entonces tamaña papeleta? Ese New Year’s Evil nunca se llevó a cabo, y a cambio, The Demon «estelarizó» Superbrawl X (20/02/2000), donde fue vencido por The Wall. Estelar entre comillas porque WCW decidió situarlo en cuarto lugar del cartel, promocionándolo como «Special Main Event».

Un recorrido de este competidor, imaginarán, que lució del todo menos memorable, tras un debut también con derrota ante Terry Funk. No obstante, durante esos meses de gloria, Dale Torborg, el hombre tras el demonio, pudo enfrentar a otras leyendas de la talla de The Great Muta, Bam Bam Bigelow o Jeff Jarrett.

WWE

Bajo una entrevista con WWE en 2011, Torborg (hoy entrenador de béisbol), al menos, se mostró agradecido por aquellos 15 minutos de gloria.

«Fue un sueño representar a KISS, la que para mí es la mejor banda del mundo. Todavía lo recuerdo con gusto. Toda la historia del demonio fue una locura. No me importa lo que la gente diga, estoy superorgulloso de haber sido The Demon».

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