Lucha Libre y Politica / Revista Súper Luchas edición No. 467

Lucha Libre y Politica / Revista Súper Luchas edición No. 467

Este artículo fue originalmente publicado en la edición 47 de la Revista Súper Luchas

“Periodismo es escribir sobre lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás son relaciones públicas”.
George Orwell

En 1986 se gestaba el proyecto de una fotonovela con las aventuras de un grupo de luchadores justicieros, misma que sería dirigida por Leopoldo Meraz y que contaría con un equipo formado por, entre otros, Germán Dehesa, en los guiones, y Guillermo Mañón, en la fotografía. Una vez e tuvo todo listo, hubo un cambio de planes, pues un estudio demostró que tendría más potencial una revista especializada en lucha libre que una fotonovela, en especial porque el mercado de las historietas ya comenzaba a menguar. Meraz, quien entonces se dedicaba al periodismo de espectáculos, reunió a varios de sus antiguos colaboradores de sus años en Box y Lucha (como Fernando Gómez Arias y Antonio Cuéllar “El Ratón S.”) y fundó Espectacular: El mundo de la lucha libre, revista que marcaría una época por sus crónicas impecables y sus fotografías a todo color, en tiempos en que las revistas de lucha eran en blanco y negro y había poco énfasis en la fotografía.
El equipo creativo del proyecto original se conservó: Mañón no tuvo problemas para integrarse a la publicación (logrando hacer escuela), y Dehesa recibió un espacio literario. Sin embargo, debido a su mínimo conocimiento sobre la lucha, sus textos tuvieron un enfoque distinto: Eran sobre política con un tratamiento de reseña luchística: Rudos contra científicos, se llamaba la columna. Y Dehesa firmaba con el seudónimo Jaguar Jarocho.
“Lo tonto se pega, y será mejor encontrarse con un rudo de la conducta que con un rudo de la cabeza. Comento esto a raíz del escándalo que, para regocijo del PRI, se ha suscitado en torno de un audaz panista llamado Ricardo Villa Escalera, quien no teniendo suficiente con las broncas de aquí, fue a meterse de cabeza (obviamente hueca) al escándalo de Teherangate organizado por Reagan y su escuadrón del ritmo” (Espectacular #27, 15 de junio de 1987).

Rudos vs Cientificos por Jaguar Jarocho (seudónimo de Germán Dehesa)

Rudos vs Cientificos por Jaguar Jarocho (seudónimo de Germán Dehesa)

“Nos hemos vuelto muy dejados. Hemos olvida- do el noble arte de decir: ‘no estoy de acuerdo’. Tomemos un caso de cercana actualidad. Hace unos días terminó un culebrón televisivo titulado Cuna de Lobos. (…) No quedaron muy satisfechos los miles de telespectadores, (…) pues encontraron que el final era, para decirlo en sabrosa lengua popular, ‘jaladísimo’. (…) Todos
los medios de comunicación empezaron a recibir airados telefonemas de los televidentes frustrados que protestaban por el inicuo cotorreo. A mí no me parece mal esa protesta masiva. Lo que me preocupa hondamente es que la sociedad mexicana proteste unánime y violentamente por el final de una telenovela y, por otra parte, se quede tan tranquila ante tantos absurdos, abusos e injusticias que ocurren, no en la televisión, sino en la inmediata realidad. Ante eso, nos agachamos y aceptamos. Con razón van ganando los rudos. (…) Campeones: No hay que quejarse. Agotadas como están las posibilidades del servilismo y de la cobardía, ¿por qué no intentamos la novedosa estrategia de ser valientes y no dejarnos? Somos muchos, de veras, los que ya estamos hasta la coronilla de que nos tomen el escaso pelo” (Espectacular #31, 13 de julio de 1987).


“En el ring político de la lucha libre ha surgido un novedoso dúo dinámico: Cuauhtémoc y Porfirio. Todavía no presentan su primera lucha formal y ya han logrado atraer poderosamente la atención de la fanaticada a base de encuentros de exhibición, fintas y escaramuzas. Tan interesante ha sido su campaña de presentación y tan desconcertante su repertorio técnico, que los aficionados a la lucha política no saben si alinearlos en el bando de los rudos o en el de los científicos. Si hemos de juzgarlos por el establo del que provienen (del que los expulsan y maldicen un día sí y el otro también), nos inclinaríamos a pensar que se trata de dos rudísimos gladiadores que, por el momento, se han disfrazado de científicos. Ahora bien: si los juzgamos por sus declaraciones y por las novedosas intenciones que manifiestan, a lo mejor nos resultan luchadores técnicos capaces de ganarle alguna caída al Matusalén Velázquez o al Verdugo De la Vega. Será cuestión de seguir su trayectoria en provincia y de estar atentos a su debut formal en la capital en la espera de que no vayan a perder la cabellera a manos del cuarteto Los Tapados, que, como ya sabemos, son más rudos y desalmados que Los Brazos” (Espectacular #34, 13 de agosto de 1987).

Aunque Rudos contra científicos fue la primera columna semanal sobre política en una revista de lucha libre, este deporte no se ha mantenido ajeno a los juegos con el poder, sosteniendo desde siempre lazos con una actividad cuya sola mención en tiempos electorales, deviene en discusiones tan espinosas como las provocadas por la religión.
Dichos lazos pueden remontarse a tiempos de don Salvador Lutteroth, pues su empresa era blanco de críticas de aquellos que aseguraban que la lucha estaba arreglada. Fray Nano, director de La Afición, le aconsejó al empresario hablar con las autoridades del Distrito Federal para pedirle que la Comisión de Boxeo sancionara también a la lucha libre, acallando así las mencionadas críticas. Tras esa comunión con la clase política, años después hubo una suerte de ruptura, cuando la Sociedad de Padres de Familia exigió al regente de la Ciudad de México, Ernesto P. Uruchurtu que prohibiera la lucha libre por televisión (dato poco conocido, pues se ha hecho creer que la prohibición fue decidida sólo por Uruchurtu).
Además de amistades que varios promotores y luchadores han tenido con la clase política, el mayor lazo que ha podido unirlos es el de las funciones gratuitas durante las campañas. Por años, los partidos ocupan parte de su presupuesto para contratar eventos de lucha libre, causando que los promotores ofrezcan sus servicios al precio más bajo posible, en una suerte de subasta. Aquellos promotores que cuenten con ring propio, obviamente podrán ganar la puja. Sin duda el PRI se lleva las palmas en cuanto al número de eventos comprados, pues prácticamente en cada población contratan lucha libre en tiempos electorales, y la mayoría de estos eventos son con luchadores del CMLL. No es extraño que algunos de estos gladiadores recientemente hayan externado su simpatía por Enrique Peña Nieto, pues el PRI les ha dado más trabajo en este año que la misma empresa que los emplea.
Pero volviendo a las revistas de lucha, hasta antes de los días de Espectacular, poco había que comentarse, pues las elecciones solían estar cargadas hacia el partido oficial, y al ser éstas en realidad mero trámite para la continuidad del régimen, el abstencionismo era titánico. Otra revista, Arena de Box y Lucha, presentaba una columna afín al Sindicato Nacional de Luchadores, mientras que, de vez en cuando, Lucha Libre ofrecía cartones con tintes políticos.

“Las comadres”, de Rafael Araiza. En su momento, la realidad del movimiento de 1968 fue deformada.

“Las comadres”, de Rafael Araiza. En su momento, la realidad del movimiento de 1968 fue deformada.

Ya que hablamos de cartones, recordamos una historieta de Rafael Araiza, A batacazo limpio, iniciada en 1935 con una temática de boxeo (al estilo Joe Palooka) pero que años después, gracias a la popularidad de la lucha, tuvo entre sus personajes a estrafalarios luchadores, mostrando caracterizaciones que no le pedían nada a los personajes que AAA lanzaría décadas después (uno de ellos, Jefe Navajo, se presentaba como rey de la estaca india, años antes de que Ray Mendoza debutara). Pero al paso de las décadas, los héroes positivos de Araiza se transformaron de manera similar a los personajes del cine de Ismael Rodríguez –quien desmitificaba él mismo su idílico retrato de la vida popular en México visto en Nosotros los pobres (1948) con la cinta Faltas a la moral (1970), una especie de remake protagonizado por Alberto Vázquez y Ana Martin—. En 1968, Araiza realizó la historieta Las comadres, y ella criticó duramente a la juventud desbocada. Armando Bartra y Juan Manuel Aurrecoechea definen a Las comadres como “Testimonio pesimista y aterrado de un parteaguas que conduce al abismo; crónica de un apocalipsis inminente que se anuncia en la generalizada corrupción de las costumbres” (Puros cuentos II: Historia de la historieta en México, 1934-1950, Grijalbo, 1993). En el número de noviembre de 1968, Araiza relata el movimiento estudiantil, mostrándolo como una rebelión de vándalos motivados por ideologías extrañas no compatibles con la idiosincrasia del mexicano. El historietista justifica, de manera penosa, la matanza de Tlatelolco, sugiriendo que los jóvenes prácticamente se lo buscaron. Rafael Araiza regresó a la temática luchística en 1987, con Máskaras y Bikinis, mismo título de una de las revistas que precedieron al boom televisivo de los noventas. Sin embargo, debido a la galopante crisis económica, sólo fueron editados unos cuantos episodios.
Hacia 1988, el semanario Lucha Libre había sido adquirido por Benjamín Mora, y en más de una ocasión fueron allí publicadas notas editoriales en las que se promovía abiertamente el voto por Carlos Salinas de Gortari, y aunque los textos firmados por Don Memo aparentaban ser imparciales, podía leerse entre líneas que en México no había democracia, y era mejor seguir así:

“Me agrada la posibilidad de democracia. Cuando veo simpatizantes en otros partidos, es un comienzo, pero si la libertad y la paz social han permanecido por seguir el PRI en el poder, pues me quedo como estoy y ojalá que las cosas mejoren. Yo ya estaré poniendo mi grano de arena. Voy a recoger mi credencial de elector, porque parece que la había tirado a la basura”. (Lucha Libre #1254, 3 de abril de 1988).

Sin duda un texto así expresa una postura totalmente opuesta a la de Germán Dehesa en Espectacular: Es el “Así estamos bien, no le muevan”, de Lucha Libre contra el “Podemos estar mejor, luchemos por ello”, de Espectacular.

Las posturas políticas de los grandes medios (propiedad de enormes consorcios), y sus publicaciones satélite, suelen estar influenciadas por la conveniencia, y eso puede verse más que nunca en este proceso electoral, donde la mayoría de los noticieros y diarios se niegan a cubrir notas de casos que podrían perjudicar candidato del PRI (como la página web www.peñavuela.com, los vínculos de exgobernadores con los Zetas o los artículos de The Guardian que exponen sus negocios con Televisa), mientras que sobreexponen pocos detalles negativos del candidato de los partidos de izquierda, detalles que se reducen más a calificativos que a hechos comprobados. En esos medios electrónicos e impresos muchas veces el objetivo no es informar. El objetivo es la defensa de intereses o la consecución de favores por parte del poder, en especial cuando el apoyo es hacia candidatos oficialistas. Hay quien cree que los políticos son agradecidos, y que estarán obligados a conseguirles un trabajo o un privilegio. Lucha Libre apoyó a Salinas en 1988, y dos años después, al ser vetada del CMLL, pedía en sus portadas la intervención de Salinas argumentando que “se violaba la libertad de expresión”. Obviamente, Salinas no intervino, y no porque el argumento de Lucha Libre fuera totalmente endeble, sino porque de haberse enterado, le habría importado un cacahuate. Es verdad que los políticos pagan favores, pero sólo a los poderosos que los colocaron en la silla (y quizá nadie como
Enrique Peña Nieto tiene tantos favores por pagar en la historia moderna, tras una campaña de siete años).

Movilizaciones electorales México 1988

Movilizaciones electorales México 1988

Después del breve recorrido histórico a través de la relación de la lucha libre con la política, en general, y de las revistas luchísticas con la política, en particular, regresamos a nuestra atribulada época actual para hacer nuestra parte.
En lo personal, es la quinta elección presidencial de la que tengo plena consciencia. En 1988, mientras Germán Dehesa impresionaba al hacer periodismo político con lenguaje de crónica luchística, pocos medios había en los que el ciudadano pudiera enterarse de toda la realidad de México. No era mucho lo que pesaban diarios como La Jornada y Rotativo, o revistas como Proceso y PorEsto!, frente al gigante que significaba Televisa y los millones de personas que diariamente veían a Jacobo Zabludowski en 24 Horas otorgando sendos espacios a las actividades de Carlos Salinas.
La lucha que en 1988 dieron personas como Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo y Manuel de Jesús Clouthier, logró que, con el paso del tiempo, la situación se relajara. El presidente Zedillo consintió una mayor apertura en los medios, permitiendo que la ciudadanía estuviera mejor enterada en el año 2000, lo que dio pie a la transición y el fin de la hegemonía priísta.
Esto no duró mucho, pues Vicente Fox dio al traste con las reformas en transparencia que él mismo, en un principio, había impulsado, entablando una guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador, a fin de evitar que llegara a la presidencia en 2006. Fue tal la rudeza de la campaña, que los argumentos que se usaron en contra del tabasqueño siguen siendo repetidos hasta la fecha por aquellos que no comulgan con él, a pesar de que dichos argumentos no resisten el más leve análisis crítico (en especial acusaciones absurdas de comunismo y comparaciones con Hugo Chávez).
La diferencia que encontramos en este 2012 con procesos electorales pasados, es que la comunicación se ha visto acrecentada gracias a las redes sociales, donde la verdad de la situación del país ha sido expuesta más allá de la experiencia personal. Lamentablemente, esto ha hecho más furibunda la ofensiva de los grandes emporios de televisión y prensa, buscando de manera rabiosa que su candidato sea el agraciado a cualquier costo.
Aunque el hartazgo siempre ha estado presente, hoy son más quienes están conscientes de la necesidad de un cambio de rumbo en el país, porque así como son respetables las preferencias políticas, no hay nada peor en una democracia que el voto influenciado por un miedo artificial, que en el caso de nuestras próximas elecciones es muy claro hacia quién va dirigido.
Es importante investigar sobre los candidatos en medios no alineados con el poder, y no dejarse llevar (otra vez, como en 2006) por la campaña de miedo. Sólo así podremos aspirar a un cambio, si perdemos el miedo.
Charles Darwin dijo: “No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive. El que sobrevive es aquel que es más adaptable al cambio”.

En la arena política mexicana, siempre han ganado los rudos. ¿Algún día veremos un triunfo técnico?

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